Médico oftalmólogo, especialista en oftalmología infantil y estrabismo.
La práctica diaria nos enseñó que la oftalmología infantil debe estar marcada por dos principios: control y prevención. Solamente lograremos cumplir con esos principios si manejamos la variable más importante, la que nos diferencia del oftalmólogo general: el tiempo. Tiempo “limitado” para controlar, diagnosticar, prevenir, y rehabilitar.
El rol del oftalmólogo infantil debe tener una sola misión: asegurar y garantizar el normal o, al menos, mejor desarrollo visual de los niños. Este concepto implica que una correcta prescripción refractiva es mucho más que una simple “receta de lentes”.
La ambliopía (ojo vago) es la principal causa de disminución visual en niños y adultos jóvenes. “Es la falta de consolidación de la agudeza visual consecutiva a la carencia de estímulos o a la presencia de estímulos inadecuados o insuficientes en el período crítico de desarrollo”. Logremos prevenirla con los controles adecuados o tratarla oportunamente.
La miopía no es sólo un error refractivo, sino una enfermedad que amenaza la salud visual de los pacientes. El incremento de la prevalencia de la miopía escolar es el resultado entre genética y medio ambiente. Hoy ofrecemos un enfoque preventivo. Hoy la miopía se debe prevenir y tratar.
Es la falta de paralelismo entre un ojo y el otro. Mediante el uso de parches se busca la alternancia, el uso de anteojos puede corregir de manera parcial o total el ángulo de desviación. La cirugía de estrabismo se considera como tratamiento reparador y es posible en todas las etapas de la vida. Puede ser necesario más de un procedimiento a lo largo de la vida.
Actualmente un grupo de pacientes con ambliopía o déficit de la visión binocular pueden ser aptos para mejorar su agudeza visual uni o bilateral y/o mejorar su potencial binocular mediante tratamiento antisupresivo.
Cuando vamos al médico, esperamos ser escuchados empáticamente para recibir un tratamiento y/o una orientación sobre las diferentes patologías oftalmológicas sobre nuestra visión. Mi familia me educó humanamente y mis maestros me capacitaron profesionalmente. Amor y pasión por mi profesión.
Ser médico es saber oír y escuchar, saber ver y mirar, saber entender para comprender que, además de reparar, se trata de respetar el ritmo único que cada uno necesita para sanar.